martes, 6 de abril de 2010

Vida Pasión y Muerte del Antihombre. I (Pedro Geoffroy Rivas)


Nascencia en el paisaje igual a siempre y olvidado siempre,
Incierto, de cenizas amarillas y dulces,
Idéntico a sí mismo desde hace quién sabe cuántos vagos y ardorosos milenios,
Ecuación desmedida en el preciso instante en que el grito y la sangre se confunden,
Allá
Cuando mi madre era más bella entonces
Que todos los huertos frutecidos en el sueño con hambre de los hombres.

Milagrosamente,
Mi corazón de nube desató sus silencios
Y mis ojos con nidos donde van y vienen mariposas y velas,
Estremecieron la luz al deshojar la planta sin nombre de un recuerdo.

Entonces fue,
En lo más hondo de su tierra,
Entre limos de angustia, despiadados torrentes y lejanos misterios,
En vuelcos trascendentes desahogando sus ríos,
La renuncia fatal,
La escisión fragorosa que se quedó entre los dos como un secreto
Como si alguien nos arrancase un sueño de repente
Y el socavón oscuro quedara empapelado de tristeza.

Con un afán de árboles,
Ella desenterró sus muertos para esta mi vida en que culminan diez millones de vidas,
Crucificó su sombra en el corte de todos los caminos para mi anhelo alzado y sin fronteras
Y nutrió mis raíces en el hueco de una vieja nostalgia de ojos madrugados.

Y fui yo solo entonces a taladrar mi brecha,
Prolongando un dolor que me llegaba nadie sabe de dónde,
A llenar mi destino de ser apenas un jalón en el sueño,
A pulir mi diamante, a descubrir mi pozo,
A levantar muy alto unas cuantas banderas de alegría.

martes, 7 de abril de 2009

ONíRIco

El amor es el monstruo que desmenuza las almas,
Es un demonio disfrazado,
Una bebida que se endulza con los labios.


Yo que he jurado no volver al pasado.
Me encuentro caminando sobre el cangrejo
En esos días hermosos que por todos sólo son seis.
Frente al meteorito 041207
De Saint dice que lo maravilloso del desierto ERES TÚ
Sólo he sentido el pavor al pie de tu mirada.
Al calor de ese ideal contagioso de querer decir que la sangre mía recorre las venas terrestres.
Mis pupilas están emparedadas de tu fotografía que se rasgan con la lluvia de cristales de sal.
La plata se ha tragado mi rostro y eres tú, mirándome fijo, sacando de tu aljaba un aliento viviente.
¡De quién me he enamorado!
¿Del amor o de tí?
¿A quién le cuento de mi dicha de amarte y de la desdicha de esta lejanía? ¿Sufrir es amar?,
¿qué me dices tú?,
¿sufres?
Anoche visité un lugar extraño sólo recuerdo que era una Basílica situada en el bajo mundo, donde las huestes malignas se disfrazaban de hombres y la fiereza de su odio los volvía prisioneros de venganzas sin razones.
Lo miré desde arriba, desde una especie de altillo de madera podrida.
Todo estaba envejecido allí.
Unas llamas alumbraban una vieja vestida de andrajos y todo el lugar era envuelto por un ambiente gótico.
Estaba hundido un pensamiento de crisis.
Repentinamente apareció un acompañante sin cuerpo, me guió por un sendero de astillados y llegamos a un cafetal moribundo, con hojas amarillas y árboles llenos de hormigas.
Bajo nuestros pies había restos de aserradero.
Al caminar tronaban los astillones asesinados por un sol que en ese momento estaba vestido de nubes extrañas.
Fijé la mirada en una camisa andrajosa, era de una lona resistente tal vez en algún tiempo, porque para ese momento estaba podrida, rota y con un color de sangre de tiempos.
Cuando me acerqué, pude reconocer un enorme hueso que estaba cubierto por ella.
Por un momento pensé en hacerme un collar, pero para mi sorpresa, había una gran cantidad de esqueletos en diferentes posiciones, sus huesos estaban resecos, casi llegando a la podredumbre.
Eran demasiados como para ser una casualidad.
Yo estaba allí porque te andaba buscando.
Seguí caminando y me encontré con una rama reverdecida.
Estaba tan hermosa que me propuse contemplarla por unos minutos, luego tomé sus suaves hojas y cuando la levanté encontré otros cuerpos, pero esos estaban recién tirados ya que tenían sus carnes todavía.
Salí corriendo en busca de ti.
El mundo estaba desolado y el sendero que iba recorriendo tenía una tupidez de alambres de púas que me ocasionaba una gran desesperación.
Llegué a un parque solitario, las hojas eran empujadas en una cuneta por un viento tibio, el kiosco envejecido con musgos muertos que le brindaban el verdadero abandono, en la punta rechinaba una campana completamente oxidada.
Como se imaginarán era una pesadumbre soportar el hermetismo de ese espacio inerte.
Pero la suerte me premió al escuchar unas voces que provenía de la vieja iglesia.
Me dispuse entrar, pero no pude por la parte delantera, ya que las gradas estaban abultadas y rajadas, parecía que las habían destruido con bolas de acero.
Entonces tomé un atajo para llegar por la puerta trasera y estaba una monja de aspecto raro.
Su rostro tenía miles de arrugas, pero sus manos parecían tan tiernas y cuidadas que llegué a pensar que eran de una quinceañera.
Le pregunté por ti y con una voz temblorosa me contestó que venías de camino.
Me sentí un poco tranquilo y me recosté en una grada.
Apenas cerré los ojos y escuché unos pasos.
Me puse en pie y me di cuenta que era un familiar que estaba muy triste y me dijo que mi hermano andaba drogado.
Yo no dije nada y él me volvió a decir que siempre estaba así.
Se fue.
Me dolió tanto porque cuando me dio la espalda lo desconocí pues yo te buscaba a vos y estaba seguro que a ellos siempre los he tenido cuando he querido pero a vos no.
Una niña salió de la iglesia, mas bien parecía una enorme sala de despacho de correo.
Me dijo que ya habías llegado y quise entrar, ya sabes que era por la emoción de querer verte.
La monja me impidió entrar y me dijo que te estabas cambiando.
Por inercia me dispuse ir a casa.
Cuando llegué, pregunté por vos, sentí que era estúpido porque sabía que te estabas cambiado en la iglesia, pero me sorprendí cuando me dijeron que estabas adentro.
Quise razonarlo pero la emoción no me permitió e impulsado por mi deseo entré a buscarte y me dijeron que estabas en un cuarto, cuando me dirigía a la habitación me detuvo la misma monja de la iglesia y me dijo que estabas dormida y que cuando despertaras me verías.
Me dio tanto sentimiento que se me hizo un nudo en la garganta porque yo sólo quería verte y llenarme los ojos de tu imagen.
Salí y sin contenerme lloré y lloré bajo un árbol de almendro que no tenía hojas. Desde ahí contemplé la montaña pedregosa, el jaragua seco y la casa donde yo vivía. Sabía que estabas adentro.
Y es que de alguna manera o de todas formas debes saber que te has metido tanto en mis seres queridos, que ellos te cuidan y te protegen, por una parte con un gran escudo divino de plegarias y deseos de los más maravillosos.
Te aman tanto que te ven como a una hija y la verdad, yo no siento celos pues lo único que he estado deseando es verte.
Aparte de todo eso, me he dado cuenta que hay una gran oposición, es decir una manera de obstáculo para que nos podamos ver.
Una vez, recuerdo tu voz llevando al infierno a ese espíritu que me ha poseído y le pediste perdón porque lo expusiste al peligro.
Quiero saber si en verdad Satanás te besó.
Yo lo veo como una manera de interposición, porque en realidad eso no pudo ser cierto.
Creo que muchas veces somos agobiados por las circunstancias y sin sabores de la vida y te entiendo perfectamente las veces que me has dicho que has sufrido mucho.
Imagina que todo eso estaba pensando cuando estaba recostado en el árbol de almendro.
Estabas cansada, eso lo comprendo a perfección.
Sólo te pido perdón por mi insistencia en querer verte, ya que ahora no estoy bajo el almendro estoy y he estado en muchísimos lugares diferentes pero lo que no deja de ser diferente es el deseo de verte nuevamente.
Lo pienso muchas veces y me doy cuenta que tú no existes si no hay amor, y que el amor no existe si no estás tú.

Alex Vásquez
EROPOTORIA

El aire dibuja fragmentos de ecos videntes
Feroz bendición el choque de mil calles
Que se alisan por la lluvia de dos cielos.

Unos labios buscan oro en los 26 segmentos
De un humano inconcluso.

La rama expiatoria
Abre las entrañas
Al injerto exótico de Marte
Y en los ojos
Boca y pene
Están los dedos de un dios
Dibujando ánimas mundanas

Alex Vásquez

domingo, 21 de septiembre de 2008

POÉTICUS

ORACIÓN A LA SABIDURÍA
MINERVA NUESTRA
QUE ESTÁS EN LOS LIBROS,
CONCRETIZADO SEA TU NOMBRE,
VENGA TU PRAXIS,
HÁGASE LO QUE PREDICAS
EN LA ESCUELA
COMO EN LA "U"
DADNOS HOY
NUESTRO SABER DE CADA DÍA.
NO PERDONES EL ACADEMICISMO,
COMO TAMBIÉN NOSOTROS
NO PERDONAMOS
EL DOCENTISMO.
NO NOS DEJES CAER
EN EL FORMALISMO
Y LÍBRANOS
DEL DOGMATISMO
POR LOS CICLOS
DE LOS CICLOS...
ASÍ SEA.
DESDE ALGÚN LUGAR DEL "BOONKER"NOVIEMBRE DEL 88

POÉTICUS

SOÑADORES

Sed sensibilidad social
siempre será sagrada,
sabiendo sabio sentimiento,
somos suscriptores sustanciales...
Soslayamos, sobretodo,
signos superioridad sospechosa,
sometimiento, sadismos sedentarios somnolientos,
santo seña: subterfugio subliminal.
Solidario, solícito socavas sagazmente
síndrome secular:
sátrapas sicarios sin suplicar silencio,
secuencian sumarísimo suplicio...
sabidillos sacrílegos santos-santos
secuaces, saqueadores, sicópatas, siniestros...
Siempre seremos, sí,
seguidores sensatos, sin sectarismos sediciosos;
seductivo semejante, señalará sendero.
Simbolismo sentimental segrega
suspiros servibles, sinceros;
sosiego sorpresivo supone
sutileza sempiterna, serena... santificante.
Soñadores soñaremos sueño
solidaridad sacratísima... Siempre, siempre, sea, siempre.



Tonypeña, mayo, invierno MMIII

DESDE LA "U"

Saludemos la cultura orgullosos…
Tony Peña


Qué cultura es socialmente correcta para las izquierdas políticas en un mundo transgredido por el multiculturalismo, el relativismo cultural, la deculturación, enculturación, aculturación, la variabilidad cultural, las tendencias culturales, transculturación y otras yerbas, que si bien no son venenosas, pero subyugan. Qué hacer ante semejantes procesos inexpugnables, a simple vista de pirata. Hoy por hoy es mucho más debatible que nunca que esa pregunta tenga réplica o sentido, y quizás en esto hay que detenerse forzosamente para fantasear acerca del futuro del hecho cultural en El Salvador.
Al decir izquierdas, nos referimos lógicamente, a un conjunto de segmentos del espectro político que consideran prioritaria la consecución de la igualdad social por medio de los derechos colectivos; en general, éstas tienden a defender una sociedad laica, igualitaria y multicultural. En función del equilibrio entre todos estos factores, las izquierdas políticas son en realidad diversas ramas ideológicas.
Sin caer en eruditismo trasnochado, en la década de los 80s la UNESCO declaró, que “la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden…” y paro de contar, porque en efecto, y no me digan, quiénes de todas las izquierdas, hombres o mujeres, no estarían de acuerdo con esa extraordinaria Declaración de México en 1982.
En nuestro país la cultura popular se discute como cuestión política desde hace tiempos, en especial, en reciprocidad con un proyecto político sea éste de izquierda o de derecha. La costumbre real nos indica que no es viable la compatibilidad entre el proyecto de gobierno de derecha y el proyecto de cultura de las izquierdas. Creemos en personas más sensibles al dolor humano, a las condiciones humanas. Asimismo, pretendemos que cualquier expresión cultural esté calada de practicidad y no de promesas del deberíamos hacer. Existen miles de ejemplos para describir los equivocados senderos por los que galopa la cultura salvadoreña y con ella, los obstaculizados y colisionados intentos de difundir las expresiones culturales más urgentes.
Desde nuestra experiencia docentil se hacen intentos sencillos de cómo la cultura en sus diversas expresiones puede convertir al ser humano en constructor de identidad, autodeterminación, que tome conciencia de sí mismo, una persona humana crítica y éticamente comprometida con su entorno; por ello, es necesario que desde nuestras circunstancias potenciemos la idea de persuadir a los grupos hegemónicos, élites parnasianas y políticas para que bajen del Olimpo y puedan pernoctar una noche en la llanura.
Lamentablemente, no todo es color de rosa como la pantera, en el caso de las izquierdas, hay gente de izquierda que teniendo posibilidades de gestionar condiciones elementales para desarrollar verdaderos procesos de desarrollo cultural duermen el sueño de los justos y preponderan las aspiraciones materiales y no así las espirituales, entendido lo espiritual no con tinte esotérico ni religioso. Muchos no desconocemos la realidad cultural de nuestra población, pero no superamos la sana crítica ni la crítica insana ni la buena voluntad, recorremos en nuestro imaginario tecnócrata-académico kilómetros y kilómetros de lo que deberíamos hacer y que es urgente; sin embargo, como diría un mi amigo con nombre de musulmán, “definimos y explicamos el universo pero no somos capaces ni de armar una piñata” y no es por que no haya creatividad, disposición y voluntad sino porque en un mundo globalizado como el nuestro los temas que no generan ganancias pasan al archivo de la asamblea general o de la junta directiva o la comisión política.
La cultura es algo más que la sumatoria de objetos, hábitos, costumbres de los individuos. Tiene que ver con la historia y el ámbito geográfico de un grupo. Si la cultura tiene que ver con la historia, las leyes y el territorio demás está decir que la poesía, el teatro, la pintura, la música, la lectura, el lenguaje oral y escrito son herramientas o medios para conocer la historia, comprender el pasado. Las artes, como cultura, no son manjares que llegan a la mesa del hambriento ni siquiera es educado para degustar semejantes platillos. Un proyecto político de las izquierdas tiende a desmadejar esa realidad que se oculta con sigilo y perversión en los “mass-media”; y no tendría muchas herramientas para hacerlo. La más importante de todas ellas es la credibilidad de que puedan gozar en el conjunto social, sobre todo entre los sectores con menos o ninguna oportunidad. Nosotros consideramos que la creatividad es un símbolo. Después de tanto pensamiento débil y rendición al sistema hay que recobrar la fuerza primigenia de las ideas, de la creatividad. Quizá, talvez se trate de un nuevo intento de redireccionar las izquierdas desde postulados claros y disímiles del sistema económico-social, político y cultural imperante.

DESDE LA "U"

TO TEACHING: HAPPY TEACHER’S DAY
Por:Tony Peña
La enseñanza con calidad no aparenta ser nuestra fortaleza. En nuestro medio la educación no tiene otro designio que el de eternizar el disimulo y la exigua afición por las ciencias, la técnica, el arte y la cultura. En muchas escuelas públicas, por ejemplo, importa más el diseño del uniforme que la enseñanza de la matemática, la historia, el lenguaje o la poesía. Enseñamos para la indiferencia, el silencio y el olvido. No educamos para apoderarnos de una actitud crítica de cara a la realidad. Nos educamos para desvalorizarnos nosotros mismos, nunca para ufanarnos de nuestra identidad y nuestra cultura.
Qué decir de las universidades. El pensador peruano José Carlos Mariátegui (7 ensayos de interpretación de la realidad peruana), planteó hace muchísimos años que: “La universidad es... una gélida, arcaica y anémica academia, insensible a las grandes emociones actuales de la humanidad, desconectada de la ideas que agitan presentemente al mundo…La universidad estática…Es un muestrario de ideas muertas…la juventud tiene de nuevo la sensación de frecuentar una universidad enferma, una universidad petrificada, una universidad sombría, sin luz, sin salud y sin oxígeno”
Pero, pero…la juventud de nuestros días tiene a su base, jóvenes universitarios sin una pizca de conciencia política, económica y social. Sin claridad de su propia realidad, sin conciencia nacional, sin identidad cultural, con deseos de irse fuera del país. Además, también, “dirigentes estudiantiles” insensibles, aprovechados, arribistas, enganchados en los círculos burocráticos.
A la larga, poseemos una juventud universitaria que en su mayoría está, salvo excepción de algunos estudiantes y colectivos progresistas pero bastante frágiles y sin unidad, en una situación de saturada alienación en todos sus ángulos, como por ejemplo: los que están empapados de la afectación del reaguetón, perreo, pasito duranguense, rocketeo, punkeo. Perfectos diestros para el chateo, bloggueo, de la cultura de la Internet y la pornografía virtual. Expertos para bailar en las discos, embriagarse, drogarse y fumar; con tendencias, muchas veces, a la desviación sexual. Obviamente, mucho tenemos que ver en eso, nosotros estimados compañeros, queridos maestros, por lo menos en no neutralizar el papel perverso de los Medios.
Volviendo con Mariátegui…”Nuestros catedráticos no se preocupan ostensiblemente sino de la literatura de su curso... tan poco afectos por la lectura… Su vuelo mental, generalmente, no va más allá, de los ámbitos rutinarios de su cátedra…no son hombres panorámicos… No existe, entre ellos, ningún revolucionario, ningún renovador, ningún líder…Todos son…mediocres mentalidades…temperamentos burocráticos…orgánicamente apocados, acomodaticios y poltrones; espíritus de clase media, ramplones, huachafos, limitados y desiertos, sin grandes ambiciones ni grandes ideales, forjados para el horizonte burgués…en una pingüe empresa capitalista…son los intelectuales de panteón…las universidades acaparadas intelectual y materialmente por una casta generalmente desprovista de impulso creador, no podían aspirar siquiera a una función más alta de formación y selección de capacidades. Su burocratización las conducía de un modo fatal al empobrecimiento espiritual y científico”.
Hasta aquí lo de Mariátegui, al perecer esa descripción está hecha a la justa medida de muchas instituciones de educación superior de nuestro país. Las ideas planteadas exigen presencia en la actualidad, con cuantiosa más fuerza que en el pasado cercano.
Analizando en un contexto objetivo se nota que a nosotros los profesores, asimismo al Estado, no nos es de interés el destino de nuestros dicentes, no nos incumbe la totalidad de alumnos egresados que prorrumpen directamente a ensanchar las columnas de los desocupados. En caso de los hombres a emplearse como vendedores de libros, a laborar no en sus profesiones sino en otras faenas; en caso de las mujeres como dependientes de almacén, negocios de comida rápida o maquiladoras.
De cara a este escenario recalcitrante los profesores no decimos ni hacemos nada, seguimos nuestra labor como si no pasara nada fuera de las universidades. Lo anterior indica que no nos atañe en lo más minúsculo el futuro de la juventud universitaria, ni mucho menos de la juventud no universitaria, menos aún el horizonte del país y del pueblo. Muchos de nosotros tenemos por consigna lo siguiente: “Basta con que tenga mi sueldo a tiempo, mi segurito, viva relativamente bien y pague religiosamente mis impuestos”. Dicho en otras palabras no hacemos o quizá ni pensamos ejecutar investigaciones, por ejemplo, sobre el problema de los estudiantes egresados, acerca de la total escisión entre la educación y la producción; se parte de que las universidades tienen como funciones fundamentales: la docencia, la investigación y la proyección social; pero al parecer dichas funciones sólo sirven para ser letra asesinada en la legislación.
Las ideas anteriores no son lo peor, basta con decir que hemos convertido al magisterio en general y a las universidades en particular, en un verdadero circo de izquierdistas y derechistas, de escuadroneros y terroristas, cuando menos deberíamos ir en el rumbo de la reconciliación: Patria sí, Comunismo, también; como dice Berne Ayalá. Los hay desde pseudorevolucionarios, marxistoides para todos los gustos y disgustos; pasando por los anarquistas, morleyístas comunistas y socialdemócratas hasta auténticos fascistoides, neonasis y seudoconservadores del actual sistema de cosas, es decir legítimos emisarios de los poderosos que subyugan a la aldea planetaria.
En lo tocante a las izquierdas, lo incongruente e inadmisible es que no atacan al indudable enemigo. Dentro de esta despiadada realidad, el odioso desprecio que puede existir, la peor humillación que se puede dar a la razón y a la inteligencia es que existamos maestros sin un aliento de transformación o de cambio.